El papa León advirtió hoy sobre el aumento de la violencia en los entornos familiares, especialmente contra las mujeres, y reclamó una respuesta colectiva frente a una realidad que, dijo, deriva con frecuencia en feminicidios, durante una vigilia de oración con miles de jóvenes en el Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona.
«Muchas noticias de crónica policial reflejan un clima envenenado en las relaciones familiares, caracterizado por abusos y opresiones, y en particular por la violencia contra las mujeres, que desgraciadamente a menudo desemboca también en feminicidios», afirmó el pontífice.
«Todos estamos llamados a afrontar esta dramática realidad, tanto personalmente como sociedad».
León XIV sostuvo que no se puede atribuir a Dios la responsabilidad por fenómenos como la violencia o el odio familiar y señaló que las causas deben buscarse en las personas y en las dinámicas sociales contemporáneas.
«Si existe la violencia, si triunfa el egoísmo, si incluso el amor entre familiares se transforma en odio, debemos hacernos preguntas sobre nosotros mismos, sobre nuestra sociedad, sobre la cultura del individualismo y la tentación de la violencia», afirmó.
En otro de los momentos centrales de su intervención, el pontífice puso el foco en la salud mental y calificó a la depresión como una «enfermedad silenciosa» cada vez más extendida, especialmente entre los jóvenes.
«La salud mental está siendo cada vez más amenazada en sociedades que se consideran avanzadas», advirtió.
Según León, las presiones, expectativas y tensiones de los modelos actuales de desarrollo están comprometiendo equilibrios fundamentales de las personas, por lo que pidió que los sistemas sanitarios incorporen este problema entre sus prioridades.
El Papa también reflexionó sobre el sufrimiento, la incertidumbre y las crisis personales, señalando que los momentos de oscuridad pueden convertirse en oportunidades de renovación.
«Dios no vino para condenar al mundo, sino para salvarlo», afirmó, al exhortar a no juzgar las «noches» de la vida individual, de la Iglesia o de la sociedad, sino a verlas como el posible comienzo de una nueva etapa.
Asimismo, criticó lo que definió como la «idolatría del beneficio y del rendimiento», así como la obsesión por la productividad, el éxito y la imagen personal.
A su juicio, esos valores funcionan como «anestésicos» que adormecen la conciencia y alejan a las personas de una reflexión profunda sobre el sentido de sus vidas.
«Cuando las personas aprenden a detenerse, a valorar lo esencial y a reflexionar sobre su existencia, desarrollan también una mirada crítica hacia un sistema que no coloca a la persona en el centro y genera situaciones de injusticia y pobreza existencial», concluyó el pontífice.
La vigilia formó parte de la visita apostólica de León a España, donde ha congregado a cientos de miles de fieles en actos masivos celebrados en Madrid y Barcelona.AnsaLatina.