Los jóvenes llegaron de la zona de Horqueta hasta Concepción con la intención de comprar un automóvil, sin embargo, fueron víctimas de un violento asalto.
El informe de la comisaría primera del barrio Itacurubí señala que los hermanos Rigoberto Valdéz Recalde (25) y Javier Valdéz Recalde (21) oriundos de Santa Rosa (a 45 km de Concepción sobre ruta PY05 General Bernardino Caballero) distrito de Horqueta, llegaron en la mañana del domingo hasta la ciudad de Concepción para encontrarse con un hombre que se identificó como Abel Sanabria, quien supuestamente iba a ser el nexo en la venta de un automóvil de la marca Toyota Premio.
Estas personas se encontraron primeramente en el predio de una estación de servicios en la rotonda de acceso a la ciudad y posteriormente se trasladaron por indicación de Abel Sanabria hasta la estación de servicios “Chaco Rapé” (emblema Copetrol) ubicada a inmediaciones del Palacio de Justicia sobre la ruta PY05 y la Avenida Heriberto Colombino.
Sanabria realizó una serie de llamadas al supuesto dueño del vehículo y señaló a los jóvenes que se encontrarían con el mismo en la parte posterior del citado surtidor.
Una vez en el sitio, los jóvenes fueron abordados por dos hombres armados que llegaron en una motocicleta marca Star, tipo cobrador, color negro, portando aparentemente pistola y revólver, además utilizaban abrigos oscuros tipo “canguro” con las gorras puestas y tapabocas.
Tras dar la voz de asalto, despojaron a sus víctimas de una mochila, de color negro con rojo, que contenía la suma aproximada de 75 millones de guaraníes para la compra del vehículo y de sus respectivos celulares de las marcas Redmi Note 8 y Samsung S21.
Además, golpearon a los jóvenes en la cabeza con las culatas de las armas ocasionándoles cortes en el cuero cabelludo, según el reporte policial. Huyeron por la Avenida Colombino con dirección al Palacio.
Las víctimas fueron asistidas por el tal Abel hasta la clínica privada “San Antonio” cerca del Hospital Regional de Concepción y luego este hombre desapareció del lugar.
Los jóvenes manifestaron a la Policía Nacional en su denuncia que las comunicaciones mantenidas con éste Abel fueron por mensajes de texto y llamadas. Los hermanos no pudieron facilitar el número de contacto del supuesto nexo a los intervinientes ya que se quedaron sin sus teléfonos.
El caso fue comunicado al Ministerio Público y el Departamento de Investigaciones inició las pesquisas.
Foto/ Ilustración