Colombia se prepara para unas elecciones presidenciales marcadas por una fuerte polarización política, el aumento de la inseguridad y la crisis del sistema de salud. Aunque serán 11 los candidatos en competencia, tres figuras concentran la mayor atención de cara a una posible segunda vuelta prevista para el 31 de mayo.
Entre los principales aspirantes aparecen el senador de izquierda Iván Cepeda, del oficialista Pacto Histórico; la congresista conservadora Paloma Valencia, representante del Centro Democrático; y el abogado Abelardo de la Espriella, identificado con sectores de ultraderecha y con un discurso centrado en la seguridad y la mano dura.
La campaña estuvo marcada por acusaciones cruzadas y una fuerte confrontación ideológica. Mientras sectores de derecha cuestionan la gestión del presidente Gustavo Petro y el fracaso parcial de la estrategia de “paz total”, el oficialismo defiende avances sociales como la reducción de la pobreza, la baja del desempleo y los aumentos del salario mínimo.
La inseguridad volvió a instalarse como una de las principales preocupaciones ciudadanas tras recientes enfrentamientos entre grupos armados en el sur del país, que dejaron al menos 52 fallecidos. A esto se suma la preocupación por el deterioro del sistema de salud y las denuncias de corrupción.
En medio de este escenario, analistas consideran que el próximo presidente deberá enfrentar importantes desafíos relacionados con la violencia, la economía y las relaciones internacionales, en un país cada vez más dividido políticamente.