Un enfoque más humano y social de la alimentación volvió a estar en el centro del debate durante las Jornadas Internacionales de Nutrición Práctica organizadas por la Sociedad Española de Ciencias de la Alimentación.
Allí, José Antonio López, profesor del departamento de Psicobiología y Metodología en Ciencias del Comportamiento de la Universidad Complutense de Madrid, destacó que comer en compañía no solo influye en los hábitos dietéticos, sino que también tiene un impacto directo en el bienestar emocional.
El especialista subrayó que comprender cómo interactúan la socialización, la alimentación y el estilo de vida es fundamental para promover una salud integral. Señaló que diversos estudios respaldan la idea de que compartir las comidas favorece una mayor estabilidad emocional y facilita la adherencia a una dieta equilibrada. En este contexto, López recomendó nuevamente la dieta mediterránea, no solo como un patrón alimentario saludable, sino como un modo de vida que incluye productos frescos, ejercicio diario y vínculos sociales activos.
El profesor también advirtió que los desequilibrios nutricionales pueden influir negativamente en el estado de ánimo y, con el tiempo, desencadenar problemas de salud más serios. Por ello, defendió la importancia de cultivar hábitos sencillos que aporten bienestar, como practicar alguna actividad física placentera o disfrutar de un aperitivo con seres queridos.
En cuanto al consumo moderado de bebidas fermentadas, López recordó que su ingesta debe enmarcarse en un entorno social y respetando las cantidades recomendadas: entre 200 y 300 mililitros diarios para mujeres adultas sanas, y entre 400 y 600 mililitros en el caso de los hombres.