Con una multitud de fieles, autoridades y representantes de distintas comunidades religiosas, la Diócesis de Concepción y Amambay dio la bienvenida a su nuevo obispo, monseñor Cristino Ramos. Su llegada marca el inicio de una nueva etapa pastoral, enfocada en el trabajo conjunto con la comunidad y la atención de los principales desafíos sociales de la región.
Durante el acto de recepción, monseñor Ramos expresó su alegría por asumir la misión pastoral en el norte del país y recordó que proviene de la diócesis de San Pedro, de la cual años atrás se desprendió la diócesis de Concepción. Señaló que ambas jurisdicciones comparten realidades y desafíos similares.
En sus primeras declaraciones como obispo de Concepción y Amambay, afirmó que buscará mantener un trabajo cercano con las autoridades y con todos los sectores de la sociedad para promover el bien común. También mencionó como prioridades la lucha contra la pobreza, la corrupción y otros problemas que afectan a la población más vulnerable.
El nuevo pastor diocesano destacó además que el 2026 representa un importante desafío para fortalecer la unidad y el compromiso solidario entre las instituciones y las comunidades de la región.
"Venimos en nombre de Dios para caminar juntos como hermanos, teniendo muy en cuenta la fe y la fuerza de las comunidades eclesiales de base", expresó monseñor Ramos durante su mensaje a los presentes.
La ceremonia estuvo marcada por un ambiente de esperanza y entusiasmo, con numerosos fieles que acompañaron la llegada del nuevo obispo y le brindaron una cálida bienvenida.