Lo que comenzó como un momento embarazoso durante un concierto de Coldplay terminó catapultando a una pequeña startup de inteligencia artificial al centro del escenario mediático. Días después del viral episodio de la “cámara de besos”, Pete DeJoy, nuevo director ejecutivo interino de Astronomer, rompió el silencio y no esquivó el tema.
“Nunca hubiera deseado que sucediera así, pero lo cierto es que nos puso en el mapa”, escribió en una publicación en LinkedIn. “Astronomer se ha convertido en una marca conocida”.
El escándalo estalló cuando Andy Byron, exCEO de la empresa, fue captado en actitud cariñosa con la directora de Recursos Humanos, Kristin Cabot, durante un show de Coldplay en Boston. Al notar que estaban siendo filmados por la “kiss cam”, Byron intentó apartarse rápidamente, mientras Cabot se cubría el rostro con las manos. La escena fue proyectada en pantallas gigantes y no tardó en volverse viral, con comentarios incluso del propio Chris Martin, líder de la banda:
“O tienen una aventura o son muy tímidos”, bromeó desde el escenario.
Tras la difusión del video y la presión pública, Byron renunció y DeJoy —uno de los cofundadores y hasta entonces director de producto— asumió el liderazgo interino. Lejos de tomar distancia del revuelo, el nuevo CEO aprovechó la exposición para resaltar la resiliencia de la compañía:
“Fundamos Astronomer en Cincinnati, Ohio, sobrevivimos al colapso del banco donde teníamos todos nuestros fondos y crecimos de 30 a 300 personas en plena pandemia. Esto no nos va a detener”.
¿Viralidad: bendición o bomba de tiempo?
El caso de Astronomer abre un debate importante sobre los efectos de la viralidad en la reputación de marca. Mientras que algunos lo ven como un golpe de suerte, otros advierten sobre los riesgos de ser noticia por razones no relacionadas al negocio. Según el Edelman Trust Barometer 2024, el 68% de los consumidores espera que las marcas se comporten con responsabilidad incluso en contextos informales como las redes sociales.
Además, un informe de PR Newswire reveló que el 41% de las crisis digitales recientes fueron provocadas por contenidos virales mal interpretados o fuera de contexto, lo que subraya la delgada línea entre la fama repentina y el daño reputacional.
Silencio interno, grandes inversores y un futuro incierto
Mientras tanto, en la sede de Astronomer en Manhattan, los empleados aseguraron que se les ordenó no hablar públicamente del tema. “No, no podemos hablar de ello”, dijo uno de los trabajadores consultados por medios internacionales.
Astronomer ha recaudado más de 350 millones de dólares desde su fundación, con inversores de peso como JP Morgan Chase, Bain Capital, Insight Partners, Salesforce, Venrock y Meritech. Hasta ahora, ninguno de ellos ha emitido declaraciones respecto al escándalo.
DeJoy, originario de Brooklyn y graduado de Bowdoin College, fue uno de los impulsores iniciales de Astronomer en 2017. En su comunicado del lunes, dejó claro que planea transformar el escándalo en una oportunidad:
“Ha sido surrealista, sí. Pero nos ha mostrado lo lejos que hemos llegado. Ahora todo el mundo sabe quiénes somos”.