En temporada de altas temperaturas, las intoxicaciones alimentarias aumentan de forma considerable. Por ello, especialistas en nutrición recuerdan que una de las reglas básicas para evitar estos problemas es no dejar la comida fuera del refrigerador por más de dos horas.
Aunque un plato ya haya sido cocinado, debe ser guardado en recipientes cerrados y refrigerado de inmediato. El calor y la humedad propios del verano favorecen el desarrollo de bacterias y otros microorganismos peligrosos si no se manipulan los alimentos correctamente.
Los productos más sensibles al calor son los huevos, el pescado, el marisco, las carnes, los lácteos y preparaciones como las mayonesas caseras. En caso de duda sobre su conservación, los especialistas aconsejan no consumirlos, ya que la buena apariencia o el olor no son garantía de seguridad.
Mantener una buena higiene también es clave: se deben lavar bien frutas y verduras antes de consumirlas crudas, higienizar utensilios y superficies de cocina y, por supuesto, lavarse las manos con agua y jabón al menos 20 segundos antes y después de manipular alimentos.
Otro aspecto fundamental es la descongelación, que siempre debe hacerse dentro del refrigerador para evitar el crecimiento bacteriano y mantener mejor la textura y el sabor de los alimentos.
Cuando se sale de casa, ya sea a un picnic, la playa o el campo, se recomienda llevar los alimentos en neveras térmicas con acumuladores de frío, y conservarlos en envases herméticos. En bares o restaurantes, es importante observar el aspecto general de los platos, verificar que estén protegidos y que los productos frescos, como pescados o mariscos, tengan ojos brillantes y sin resequedad en los bordes.
En caso de intoxicación alimentaria, cuyos síntomas pueden incluir náuseas, vómitos, diarrea o fiebre, se recomienda acudir al centro de salud para recibir atención médica. Durante la recuperación, se deben evitar alimentos irritantes como café, grasas, alcohol o bebidas azucaradas, optando por comidas suaves y fáciles de digerir que ayuden a rehidratar el cuerpo.