Un nuevo estudio científico señala que consumir una mayor variedad de alimentos de origen vegetal y animal podría reducir el riesgo de morir por enfermedades crónicas y favorecer una vida más larga.
La investigación fue realizada por expertos de la Universidad Rovira i Virgili (URV) y el Instituto de Investigación Sanitaria Pere i Virgili (IISPV), con datos de más de 7.200 personas mayores de entre 60 y 80 años, todas con alto riesgo cardiovascular. El seguimiento se hizo durante seis años.
Para el estudio, se utilizó un indicador llamado “Riqueza de Especies Dietéticas” (DSR), que mide cuántas especies distintas forman parte de la alimentación diaria de una persona.
Los resultados mostraron que, por cada especie adicional que una persona consume regularmente, el riesgo de morir por cualquier causa baja un 9%. Además, el riesgo de morir por enfermedades del corazón se reduce un 7% y el de cáncer un 8%.
“La diversidad en la dieta es clave. No solo importa qué tipo de alimentos comemos, sino cuántas especies diferentes consumimos”, explicó la investigadora principal, Sangeetha Shyam.
El beneficio de una dieta más diversa se observó incluso en personas que seguían dietas saludables como la mediterránea, lo que demuestra que la variedad aporta un beneficio adicional.
Los expertos creen que este efecto positivo se debe a que una mayor diversidad alimentaria ofrece más nutrientes, compuestos beneficiosos y ayuda a mantener una microbiota intestinal saludable.
Este estudio fue posible gracias a la colaboración del consorcio PREDIMED y otros centros de investigación en nutrición y salud.