Un violento ataque armado dejó dos policías y un civil muertos y otro gravemente herido en Canindeyú. Los uniformados fueron sorprendidos desde una zona de pastizal mientras los agresores reducían a cenizas el puesto policial y varios vehículos pertenecientes a los agentes.
El hecho se registró alrededor de la medianoche del martes 21 de julio en la colonia Naranjito, distrito de Ybyrarobaná, Canindeyú, específicamente en la pequeña dependencia policial situada sobre la Ruta PY03, a unos 60 kilómetros de Curuguaty.
Dentro de esta sede policial estaban cuatro suboficiales que cumplían turno de guardia, faltando apenas una hora para el relevo del personal cuando los atacantes irrumpieron sin darles tiempo a reaccionar, según confirmó uno de los sobrevivientes. Durante el ataque murieron dos de los uniformados que estaban en servicio, un tercer agente resultó herido, y un civil que se encontraba en la dependencia al momento de la irrupción también perdió la vida.
Los uniformados que perdieron la vida son: el suboficial inspector Herminio Ojeda González, de 33 años; el suboficial mayor Atilio Martínez Barrios, de 40 años de edad, y el hombre identificado como Josemar Escobar Piris, de 37 años de edad, civil que prestaba servicios en la sede policial.
Tras consumar la masacre, el comando armado no se conformó con matar a los uniformados, sino que roció de combustible y prendió fuego a todo lo que encontró a su paso, incluyendo el puesto policial, una patrullera y tres vehículos particulares estacionados en la zona que quedaron reducidos a estructuras calcinadas.
Uno de los sobrevivientes del ataque directo fue el suboficial mayor Víctor Gavilán, quien fue auxiliado en primera instancia al Hospital Distrital de Curuguaty y debido a la gravedad de su estado, minutos después fue derivado a un centro asistencial de Coronel Oviedo y posteriormente hasta la capital del país.
Según reconstruyó el fiscal Óscar Paredes, Gavilán se encontraba dentro de una patrullera cuando comenzó el ataque, él recibió un primer disparo de refilón en la cabeza, lo que lo hizo caer sobre el asiento del acompañante y en esa posición recibió un segundo impacto, esta vez a la altura de la axila, pero fue entonces cuando tomó la decisión que le salvó la vida, permaneció inmóvil, fingiendo estar muerto, explicó el agente fiscal.
Evidencias levantadas en el lugar del hecho
El Departamento de Criminalística de la Policía Nacional realizó una inspección ocular técnica y científica del puesto policial destruido, donde recolectó 24 vainillas servidas y percutidas calibre 5.56, 1 vainilla servida y percutida calibre 7.62, también hallaron 7 vainillas servidas y percutidas calibre 12, igualmente, 1 artefacto explosivo casero desarmado, que contenía 14 clavos metálicos, utilizado como metralla explosiva, todos los elementos quedaron a disposición del Ministerio Público.
Vehículos incinerados
Una patrullera de la Policía Nacional, marca Chevrolet, chapa AUA 972, donada meses atrás por Itaipú Binacional; una camioneta Toyota Hilux, color blanco, sin chapa; un automóvil Toyota modelo Premio, sin chapa, y otro automóvil Hyundai, chapa WHY 066.
Sobre las víctimas fatales
Los peritos hallaron tres cuerpos sin signos de vida, con heridas de arma de fuego en la cabeza y otras partes del cuerpo, parcialmente incinerados: el suboficial inspector Herminio Ojeda González, el suboficial mayor Atilio Martínez y el funcionario Josemar Escobar Piris. Por disposición del fiscal de Katueté, Óscar Paredes, los cuerpos fueron trasladados hasta la Universidad Sudamericana de Saltos del Guairá, donde el médico forense Jesús Paiva los examinó antes de su entrega a los familiares.
Sobrevivientes
El suboficial Víctor Raúl Gavilán actualmente se recupera en el hospital policial Rigoberto Caballero y el suboficial inspector Édgar Adalberto Núñez Vázquez, quien logró huir del ataque.