En un fallo histórico, la Corte Suprema de Brasil condenó este jueves al expresidente Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión por liderar una organización criminal que intentó dar un golpe de Estado tras su derrota electoral en 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva.
El tribunal determinó que Bolsonaro encabezó una trama golpista que incluso contemplaba un plan para asesinar al presidente Lula, aunque no llegó a ejecutarse por falta de apoyo dentro de las Fuerzas Armadas. Otros siete acusados, entre ellos exministros y jefes militares, también fueron condenados a penas de entre 2 y 26 años.
El expresidente, de 70 años, cumple arresto domiciliario en Brasilia y no asistió al juicio alegando problemas de salud. Su defensa anticipó que apelará la sentencia a nivel nacional e internacional, calificando las penas de “excesivas”. La prisión efectiva solo podrá ejecutarse una vez agotados todos los recursos.
La condena llega a poco más de un año de las elecciones presidenciales de 2026, donde Bolsonaro estaba inhabilitado pero mantenía intenciones de postularse. La derecha parlamentaria busca ahora impulsar una amnistía que lo incluya, junto con los seguidores que participaron en el asalto a los poderes del Estado en enero de 2023.
Desde Estados Unidos, el expresidente Donald Trump criticó la decisión y su secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que Washington “responderá en consecuencia”. El gobierno brasileño rechazó estas declaraciones y afirmó que “la democracia no se intimida con amenazas”.
La sociedad brasileña permanece dividida. Mientras en algunos sectores se celebró el fallo como un acto de justicia, en otros se lo considera una persecución política. Bolsonaro es el primer expresidente del país condenado por intento de golpe desde el retorno de la democracia.