Tras meses de negociaciones indirectas, Israel y Hamás firmaron este jueves en Egipto la versión final de un acuerdo de cese al fuego, que busca poner fin a más de dos años de conflicto en Gaza.
El pacto fue sellado en la ciudad de Sharm el Sheij con la mediación de Estados Unidos, Catar y Turquía, y contempla la liberación de los rehenes israelíes aún con vida a cambio de la excarcelación de unos 2.000 prisioneros palestinos.
El acuerdo responde a un plan de 20 puntos impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump, quien fue reconocido por ambas partes como figura clave en la concreción del entendimiento. “No hice esto por el Nobel, lo hice por la humanidad”, expresó Trump al ser consultado sobre una eventual candidatura al Premio Nobel de la Paz.
La primera fase del acuerdo entrará en vigor dentro de las próximas 24 horas, una vez ratificado oficialmente por el gabinete israelí. Si bien algunos ministros, como Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, manifestaron su oposición, el consenso general dentro del Ejecutivo es favorable.
En Israel y Gaza, la noticia fue recibida con manifestaciones de alegría. En Tel Aviv, familiares de los rehenes se abrazaban en la Plaza de los Rehenes, mientras que en Jan Yunis, al sur de la Franja, los habitantes salieron a las calles entre aplausos y expresiones de alivio.
“Hoy es un gran día para Israel”, declaró el primer ministro Benjamin Netanyahu, quien afirmó que la liberación de los cautivos representa un punto de inflexión.
Desde el ámbito militar, el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, aseguró que se trabajará en una transición ordenada hacia el cese de hostilidades. “Nuestra operación militar produjo un logro político. Ese logro es, ante todo, de nuestras tropas”, indicó.
El conflicto, iniciado en octubre de 2023 con un ataque de Hamás que dejó más de 1.200 muertos en Israel, tuvo como respuesta una ofensiva militar que provocó al menos 67.000 muertes en Gaza, según cifras del Ministerio de Salud gazatí, validadas por organismos internacionales.
La firma de este acuerdo abre la puerta a una posible reconstrucción en la región y marca un punto de inflexión tras años de violencia, incertidumbre y pérdida humana.