El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció el despliegue de 4,5 millones de milicianos armados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en todo el país. Esta medida se da en un contexto de creciente presión por parte de Estados Unidos, que ha reforzado su presencia militar en aguas cercanas a Venezuela con el objetivo de combatir a los carteles del narcotráfico.
Maduro informó que esta movilización forma parte de un “plan de paz” y convocó a las milicias a estar “preparadas, activadas y armadas” para garantizar la seguridad en todo el territorio nacional. Además, prohibió durante 30 días, con posibilidad de prórroga, la compra, venta, fabricación, importación y uso de drones en Venezuela.
Estados Unidos incrementó a 50 millones de dólares la recompensa por información que permita capturar a Maduro y desplegó más de 4.000 agentes, principalmente infantes de Marina, junto con destructores y aviones en la región del Caribe. Según denuncias de Washington, Maduro estaría vinculado con el narcotráfico, liderando el llamado Cártel de los Soles junto a funcionarios y militares de alto rango del gobierno venezolano.
El régimen chavista rechazó estas acciones y calificó las amenazas estadounidenses como una amenaza para la paz y estabilidad de la región, haciendo referencia a la Zona de Paz declarada por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). En este escenario, países como México y Cuba expresaron su rechazo a cualquier intervención militar en la región.
La tensión entre Venezuela y Estados Unidos sigue en aumento, con movimientos militares y diplomáticos que mantienen en alerta a toda América Latina.