En plena temporada de calor, nutricionistas del Hospital de Clínicas lanzaron una advertencia: la sandía, por más fresca y deliciosa que sea, también puede causar molestias si se consume en exceso.
Los especialistas del Departamento de Alimentación y Dietoterapia explicaron que, aunque la fruta es hidratante, baja en calorías y rica en vitaminas, ingerir grandes cantidades en una sola ocasión puede provocar efectos indeseados. Entre ellos destacan picos de azúcar en la sangre y malestar digestivo, debido a que el estómago no siempre logra procesar rápidamente grandes volúmenes de agua y fibra.
Según las recomendaciones, la porción adecuada ronda los 150 gramos, equivalentes a una taza. Superar esa cantidad —y más aún comer media sandía de una sola vez— puede generar un aumento brusco de la glucosa, sensación de pesadez, problemas gastrointestinales y dificultad para digerir el exceso de volumen.
Los nutricionistas recordaron que la fruta sigue siendo muy beneficiosa, gracias a su contenido de agua, vitaminas y antioxidantes, pero insistieron en que su consumo debe mantenerse dentro de límites razonables para evitar complicaciones.
Para disfrutarla de manera segura, sugieren combinar la sandía con otros alimentos que ayuden a equilibrar la carga glucémica y mejorar la digestión. Asimismo, recomendaron evitar comer grandes porciones inmediatamente después de comidas principales, cuando el sistema digestivo ya está trabajando intensamente.
En un país donde la sandía suele convertirse en la protagonista del verano, el mensaje apunta a disfrutarla sin restricciones extremas, pero con la moderación necesaria para aprovechar sus beneficios sin sufrir consecuencias.