Shakira volvió a Paraguay los días 28 y 29 de noviembre y su regreso no pudo ser más apoteósico: 100.000 personas llenaron La Nueva Olla para vivir un espectáculo que mezcló tecnología, emoción y un nivel artístico pocas veces visto en el país.
Once años después de su última visita, la cantante colombiana hizo vibrar a Asunción con un show que se sintió más como un renacer que como un simple concierto.
En el escenario, Shakira recorrió 30 años de música con un setlist de 30 canciones y un despliegue que incluyó 93 toneladas de equipo, una pantalla gigante de 49 metros por 20 con más de seis millones de píxeles, diez bailarines, múltiples cambios de vestuario y coreografías que fusionaron champeta, mapalé, ritmos urbanos y nuevas mezclas. Sonaron clásicos como Estoy aquí, Inevitable y Ojos así; éxitos recientes como TQG y Acróstico; y un cierre electrizante con Los 10 mandamientos de las lobas, Loba y la ya icónica BZRP Session 53, momento en el que miles de billetes con su rostro inundaron el estadio.
Uno de los instantes más emotivos llegó cuando la artista se detuvo durante Antología para agradecer directamente al público paraguayo: “Gracias por tantos años acompañándome… por hacerme sentir tan querida. Treinta años ya caminando a mi lado. Toda una vida”.
La magnitud técnica del Las mujeres ya no lloran World Tour estableció un antes y un después en la producción de espectáculos en Paraguay. Nada similar se había visto en el país. Y Shakira, reconocida por Billboard como la artista femenina de pop latino más influyente de todos los tiempos y distinguida como Global Touring Icon, demostró en estas dos noches por qué sigue siendo una figura capaz de mover multitudes y marcar historia.