El clásico paraguayo entre Olimpia y Cerro Porteño, jugado este domingo en el Estadio Defensores del Chaco, terminó en tragedia después de una serie de disturbios que desbordaron el operativo de seguridad.
El Consejo Nacional de Seguridad de Eventos Deportivos (CONASED) emitió un comunicado oficial lamentando profundamente los hechos de violencia y anunciando que se están tomando acciones para identificar a los responsables.
Los enfrentamientos comenzaron en la Gradería Norte, donde se encontraba la hinchada de Cerro Porteño, y rápidamente se transformaron en una batalla con la Policía Nacional. Durante el caos, los hinchas lograron despojar a un agente de su escudo protector y lo exhibieron como un trofeo. Ante la violencia, la Policía respondió con gases lacrimógenos y pimienta, lo que dispersó los químicos hacia las tribunas donde se encontraban familias, generando pánico entre los presentes.
En medio de la desesperación, los jugadores de Cerro Porteño, encabezados por Pablo Vegetti, intentaron calmar la situación lanzando botellas de agua a las gradas y pidiendo a la policía que cesara la represión. Sin embargo, el árbitro decidió suspender el encuentro tras 30 minutos de juego, debido a la falta de garantías para continuar.
El CONASED, en su comunicado, condenó los actos violentos y aseguró que ya se están llevando a cabo las investigaciones pertinentes. Además, el organismo prometió tomar medidas disciplinarias contra los responsables para evitar futuros incidentes. La suspensión del partido dejó una gran preocupación sobre la seguridad en los estadios y el ambiente que debe prevalecer en los eventos deportivos en Paraguay.