El Banco Mundial alertó que el progreso global en áreas clave como educación, salud y reducción de la pobreza ha perdido velocidad y alcanza su ritmo más lento en los últimos 75 años. Según la organización, el mundo atraviesa una desaceleración que pone en riesgo los avances logrados durante generaciones.
El análisis se basa en indicadores históricos desde 1950, como esperanza de vida, años de escolarización, pobreza extrema, acceso a electricidad, empoderamiento político de las mujeres y emisiones de carbono por unidad de PIB. También se observaron señales de deterioro en otros 20 indicadores relacionados con salud, ingresos, nutrición, servicios básicos y calidad de vida.
El Banco Mundial explica que la metodología compara la velocidad de progreso actual de cada país con la experiencia histórica de economías en niveles similares de desarrollo. Los resultados muestran que el avance global alcanzó su punto máximo poco antes de 2010 y desde entonces se desacelera de forma constante. La reducción de la pobreza extrema, por ejemplo, atraviesa su menor ritmo en más de tres décadas, afectando a unos 800 millones de personas. Si se hubiera mantenido la velocidad de progreso previa, habría aproximadamente 150 millones menos de personas en pobreza extrema.
Además, la desaceleración se refleja en educación, esperanza de vida, acceso a electricidad y empoderamiento político femenino, mientras que solo el indicador de intensidad de carbono por PIB muestra avances más rápidos que en décadas anteriores. Entre los pocos indicadores que crecen más rápido se encuentran la matrícula universitaria, las suscripciones móviles y el uso de internet, ligados a digitalización y conectividad.
El Banco Mundial advierte que sostener el desarrollo global requerirá recuperar el dinamismo económico, fortalecer políticas públicas y mejorar la capacidad de los países para enfrentar desafíos estructurales en educación, salud, pobreza y servicios básicos, para no perder los logros alcanzados en las últimas décadas.